Yeye

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BR

Tena alguén ou teño que mercarme un DVD?

(non atopo a que tiña, e apeteceme mirar esta peli, nusabes?)

Veña

Xogade ao space invaders.

Do diario de John C.

Volvín a casa canso e coa gabardina rota, tirado coma un can despois de pasar toda a semana nos pantanos de Louisiana e fedendo a formol.

A viaxe en barco desde Nova Iorque fora dura, e o traxecto en coche ata Northampton desde Gales jodeume a espalda, metido como ía entre unhas caixas cheas de galiñas.

Reventoume moito ter que patearme toda a cidade porque a miña línea de metro estaba a ser reparada e os buses non pasaban ás catro da mañá.

Jodeume mollarme cando, a medio camiño, se ergeu un vendaval de tres pares de collóns…

E cando non atopei as chaves e tiven que chamar á caseira, cagueime en Dios i en su madre…

Pero…

…o último que esperaba ao chegar á casa era atoparme a un puto pigmeo durmindo na miña neveira!

Si yo canto es por ti, es por ti, es por tiiii

Está ben, igual o título non impresiona, sona a ochentero e a grupo de rock/punk españolo, igual vos pensades que falarei  de cantores cantosos e de música palera… No!, contareia  historia dun grupo dos considerados clásico dos Heavy Metal, o que pasa é que son tan viejunos que non teñen metal…

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THE WEIRDEST LSD BOX OF THE XX1 CENTURY, FOXES!!

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go go go go! Seguir lendo

Istaimfortí

-A miss pointnew le encanta el pastel de carne, especialmente el que hacen en las laderas de kingstown (en el antiguo barrio de westbridge county), lo cual provoca la ira de Miss Potterfield quien, posando la mano sobre su cadera e irguiendo el dedo de forma reprobatoria, exclama siempre:

“oh, Sarah, un día de estos acabarás con mi paciencia”

A lo que sarah responde:

“Puede, pero no ha probado jamas un pastel de carne tan delicioso como este”.

Miss Potterfield arruga entonces su caracterísitca nariz galesa y se marcha, sin decir nada, a recoger tréboles, que es lo que siempre hace cuando se siente incomodada

-La verdad, dudo de la veracidad de su historia, señora. Yo he vivido dos años en westbridge y nunca jamás he oído hablar de tan suculentos pasteles de carne…

-Le estoy hablando de cuando los caballos podian andar por las calles de londres, y cuando los barrios eran zonas familiares, donde los negros solo servían para ser siervos, on serbios.

-¿Negros? ¿Se refiere a esos morenos insolentes que tiran de los carros? Nunca los había oído llamar negros.

-Querida…

-Darling?

-…son más negros que las caras de los pobretones trabajadores de las minas de carbon de Sheffield, donde el tio Unsworth se ganaba los peniques para gastarselos en pintas.

-¡No me hagas hablar de esos desharapados! ¿Te conté ya que el otro día, cuando yo y Miss Springtown nos vimos obligadas a acompañar a la pequeña Silvia al horfanato y tuvimos que pasar por las callejas en las que viven estos individuos

tuvimos que (cielos, qué desagradable) aguantar los lamentables improperios de esos sucios lujuriosos?

Oh, en esos casos vale la pena dar un pequeño rodeo y pasear por la gloover street, e incluso si tiene tiempo pararse en la pequeña tienda de tia susan y tomar una taza de te a la lumbre da la chimenea de fuego que tiene. O… bueno, a veces tambien es agradable hacerse querer y sentir los improperios de eses lujuriosos para darse cuenta de que aún tienes algo debajo de las faldas, querida… ha-ha-ha!

-¡Oh, cielos, Carol, como eres! ¡A veces incluso dudo de que seas una verdadera dama!

-Lo soy, pero a las verdaderas damas también nos gusta sentirnos mujer… ¿O vamos a preguntarselo al pequeño de los mcdamon, el cual no deja de visitar tu ventana?

¡Oh! ¿Tú también te has percatado? ¡A veces me pregunto qué es lo que querrá ese pillastre! ¿Crees que estará realmente enamorado de mi, querida Carol? ¡Vaya! ¡Eso me gustaría tanto!…

-Querida, yo no pensaria en amor, sino en que disfrutaría con él como la señora Newpoint disfrutaba de los pasteles de carne en la ladera de las montañas de kingstown, en el viejo barrio de westbridge…

-Mmmh, diría que está usted equivocada. Yo he vivido por dos años en esa población y jamás he oído hablar de dichos pasteles de carne…Ahora bien, ¿por qué no nos quitamos los corsés y escenificamos una vez más las escenas más tórridas de las mil y una noches?

-¡Estaba esperando a que me lo pidieras!

-…

-¡Vaya, el mayordomo! ¡Qué situación más comprometida!

-Sería impropio de nosotras no ofrecerle unirse a la fiesta.

-Sí, no sería ético ni propio de unas damas… por favor, señor Hollinsworth, ¿le importaría tomar a mi amiga por atrás con su distinguido y bien dotado aparato entrepiernil?

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